Son hombres que pasan muchas horas tras la mesa de trabajo creando ideas efímeras. Tal vez por ello aman los objetos que han logrado sobrevivir al paso del tiempo; objetos impregnados de vida propia y que estos hombres necesitan tener cerca. La cara oculta de estos publicitarios a veces se encuentra en la pasión por la pintura, por las figuras de terracota, por los juguetes de hojalata o simplemente por algo tan corriente y tan práctico como son unas gafas.
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