América Latina es altamente vulnerable a las variaciones climáticas. Si bien los efectos negativos del cambio climático tienden a afectar a todos los países de la región, la heterogeneidad física y socioeconómica que existe entre ellos hace que los factores de vulnerabilidad varíen y la distribución social y sectorial de los impactos esté diversificada según los países y/o sub-regiones.
Es por causa de esta diversidad que la importancia asignada en las agendas nacionales a los temas relacionados con la mitigación de las emisiones o con la adaptación a las alteraciones climáticas varía mucho de una sub-región a otra o incluso dentro de algunas de ellas. Las posiciones nacionales de los países en las negociaciones multilaterales sobre el clima están influenciadas por su perfil de emisiones y percepción de las vulnerabilidades, la evaluación de costos y oportunidades, el tamaño relativo del país y elementos de política exterior. La heterogeneidad entre los países de la región dificulta las iniciativas de cooperación en el nivel regional tendientes tanto a los objetivos de adaptación y de mitigación como a una actuación coordinada en las negociaciones multilaterales. Este escenario es diferente cuando se consideran las sub-regiones. En América Central y el Caribe, los impactos del calentamiento global tienden a ser más homogéneos, lo que facilita las iniciativas de cooperación y la adopción de posiciones conjuntas en las negociaciones.
En América del Sur, la diversidad de situaciones es mucho mayor. En este caso, la búsqueda de alianzas con geometría variable y de cooperación por ejes temáticos parece tener mayor sentido.
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