Los profesionales de la salud (PS) pueden incurrir en la utilización de ciertos estereotipos al evaluar el contexto socio-cultural de los pacientes. Aunque estos estereotipos suceden frecuentemente en las relaciones sociales, no necesariamente son percibidos como importantes en el entorno de la consulta dental, aunque es posible que algunas decisiones clínicas estén influidas por la percepción del PS respecto de la apariencia física y el status socio-económico del paciente. Para investigar la presencia de un estereotipo con estas características se administró un cuestionario a estudiantes de último año de licenciatura en Odontología (n= 297) en la Ciudad de México. Se evaluó la respuesta de los estudiantes al estimar la presencia de rasgos de personalidad y otros aspectos clínicamente relevantes en pacientes ficticios (fotografías estandarizadas), los mismos que habían sido categorizados subjetivamente de acuerdo a edad y atractivo personal. Los resultados mostraron que se les atribuyeron más rasgos positivos y mejores características clínicas a los pacientes atractivos que alos no atractivos. Una edad más madura pareció ser un factor ambivalente en tanto que promovió evaluaciones más positivas solamente si se encontraba asociada simultáneamente a un mayor atractivo personal. Asimismo, un mayor atractivo y una atribución de mayor clase social estuvieron estrechamente asociadas.
Health professionals are liable to have clinical criteria affected by stereotypes of the socio-cultural background of patients. While bias is frequent in social relationship but may not be perceived as an important aspect of dental consultation, certain aspects of clinical decission-making can be affected by the perception of patients' attractiveness and socio-economic status. Questionnaires were administered to final year dental students (n=297) in Mexico City to assess the variation in their appraisals of personality traits and clinically-related aspects in fictitious patients, These patients were standardised photographs which had been previously rated for attractiveness and age. Results showed that attractive patients were attributed more positive traits and better clinically-related features than unattractive ones. Also, higher attractiveness and higher social class were strongly associated. Older age was an ambivalent·factor which seemed to prompt more positive appraisals only if coupled with higher attractiveness.
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