Antecedentes: las fracturas espontáneas de la mandíbula suponen un desafío quirúrgico en comparación con las fracturas causadas por un traumatismo, debido a varios factores que lo complican. Además existen controversias en cuanto a la terminología en este campo.
Material y métodos: se realizó un estudio retrospectivo de todos los pacientes con fracturas mandibulares, excluyendo pacientes con fracturas de apófisis coronoides y del proceso alveolar, tratados en el Departamento de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario de Aalborg, Dinamarca, entre febrero de 2003 y febrero de 2013. Los datos recogidos de los registros médicos incluían, género, edad, causa de la fractura, sitio de la fractura y el tratamiento.
Resultados: se identificaron 517 pacientes con 684 fracturas de mandíbula. Veinticinco de estas fueron fracturas espontáneas y 659 fueron de origen traumático. Rara vez se producen fracturas condilares espontáneas, pero constituyen la mayoría de las fracturas traumáticas. Excluyendo estas fracturas del análisis, encontramos un abordaje no-quirúrgico en 14 de 24 (58%) de las fracturas espontáneas y 110 de 376 (29%) de las fracturas traumáticas. Esto fue estadísticamente significativo.
Conclusiones: encontramos una diferencia estadísticamente significativa a favor del abordaje no-quirúrgico en las fracturas espontáneas y discutimos los desafíos del tratamiento de estas fracturas. Abordamos las controversias terminológicas respecto a las fracturas patológicas y sugerimos que el término fractura espontánea haga referencia a una fractura que ocurra durante el funcionamiento normal de la mandíbula, pudiendo ser tanto patológicas como no patológica.
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