El uso de las redes sociales en los museos forma ya parte esencial de sus funciones de difusión. Se ha convertido además en la mejor manera de conocer las motivaciones y los intereses del público potencial. Su funcionamiento, sin embargo, dista en muchos casos de estar gestionado según unas normas pautadas desde las instituciones museísticas, dependiendo principalmente de los criterios de personas concretas por encima de principios marcados por las instituciones museísticas. Se presentan aquí algunos de los fundamentos del modelo aplicado en el Museo de Valladolid, a modo de motivo de reflexión.
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