“Andar y contar es mi oficio”, dejó dicho de viva voz y por escrito Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897-Londres, 1944). Y cumplió lo que predicó. Estuvo en todos los frentes ‘calientes’, nacionales o internacionales, de la convulsa Europa previa a la Segunda Guerra Mundial; asombró al Madrid de los años veinte al utilizar un avión para ir tras la noticia, y sufrió lo que cualquier librepensador: las críticas de la izquierda y la derecha (esta última lo buscó para fusilarlo). El exilio, paradójicamente, agrandó su figura, y sus letras llegaron allí donde hubo medios de comunicación receptivos.
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