El hombre maya se piensa, se percibe y se construye en distintas dimensiones y, como tal, vive y muere. La tradición de diversos grupos mayances atribuye a cada individuo distintos componentes anímicos, idea mucho más diversa que la concepción tripartita (cuerpo, alma y espíritu) del cristianismo occidental. Dentro de las ideas mayas, a cada componente le corresponden diferentes espacios tras la muerte física. Así pues, lugares tan diversos como los cerros, el monte, los ríos y panteones, vienen a complementar la idea cristiana del Cielo y el Infierno como destino final del alma. Es precisamente a través de estos elementos que nuestro trabajo se propone realizar un análisis etnográfico que nos permita entender y explicar, la manera en la que el hombre, inmerso en su entorno histórico y social (comunidad) construye una idea sobre la muerte y su destino último.
The Mayan person, thinks, perceives and constructs himself in multiple dimensions and, as such, this person lives and dies. Diverse Mayan groups attribute different components of the soul to every individual, which is much more diversified than the Western-Christian conception of the three parts of the human being (body, soul and spirit). According to Mayan ideas, each component belongs to a different space after physical death. Thus, places such as hills, mountains, rivers and cemeteries are added to the Christian idea of heaven and hell as the soul's final destiny. In this article we study these elements as we put forward an ethnographic analysis to help the understanding of the way the person, as part of a historical and social (community) milieu, constructs an idea of death and his own final destiny.
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