Durante una semana (marzo 28- abril 4, 1982), tres erupciones explosivas (VEI 5) del volcán El Chichón causaron el peor desastre volcánico en la historia de México. Flujos y oleadas piroclásticas arrasaron nueve poblados matando cerca de 2000 personas. La caída de ceniza provocó sufrimiento a miles de habitantes de los estados de Chiapas y Tabasco. La inesperada y vigorosa erupción del 28 de marzo causó una evacuación apresurada y confusa. La actividad disminuyó notablemente los cinco días siguientes, pero después ocurrieron las erupciones más poderosas y letales del 3 al 4 de abril; trágicamente las autoridades habían permitido el regreso a casa de muchos de los evacuados.
Desafortunadamente las erupciones sorprendieron a los científicos y autoridades gubernamentales impidiendo la implementación oportuna de medidas de mitigación. Antes de la erupción, la actividad fumarólica y los sismos se incrementaron, por lo que los habitantes alrededor del volcán pidieron ayuda al gobierno de Chiapas y al gobierno Federal. La ayuda lenta, por parte de ambos gobiernos llegó después de la primera erupción.
Probablemente la lección aprendida más importante fue que el científico a cargo y las autoridades militares que actuaron con su consejo, no tuvieron que haber considerado la disminución de la actividad (marzo 29 –abril 2) como una señal de que la erupción había terminado. A pesar de que las erupciones de 1982 causaron una tragedia nacional, también fomentaron estudios multidisciplinarios de los fenómenos eruptivos no sólo en el volcán El Chichón sino también de otros volcanes explosivos en el mundo.
During one week (28 March-4 April 1982), three powerful explosive eruptions (VEI 5) of El Chichón Volcano caused the worst volcanic disaster in Mexico’s recorded history. Pyroclastic flows and surges obliterated nine villages, killing about 2,000 people, and ashfalls downwind posed socio-economic hardships for many thousands of inhabitants of the States of Chiapas and Tabasco. The unexpected and vigorous eruption of 28 caused a hasty, confused evacuation of most villagers in the area. Activity was greatly diminished the next five days, and then the most powerful and lethal eruptions occurred 3-4 April—tragically, after many evacuees were allowed by authorities to return home.
Unfortunately, the eruptions came as an almost total surprise for scientists and government authorities, effectively precluding opportunities to implement timely mitigative countermeasures. During the months before eruption onset, fumarolic activity increased and inhabitants living close to the volcano felt occasional earthquakes, prompting the Chiapas government to request help from the Federal government. Both the Chiapas and Federal governmental actions were slow, and the requested assistance came after the volcano erupted. Perhaps the most important lesson learned from the disastrous outcome at El Chichón is that its decreased activity (29 March-2 April) should not have been assumed by the senior scientist on site—and the military authorities acting on his advice—to signal the end of eruption. While the 1982 eruptions caused a national tragedy, they also fostered multidisciplinary studies of eruptive phenomena, not only at El Chichón but also other explosive volcanoes in the world
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados