La trayectoria de Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo (1912-2005; t 1942) nos ha dejado una obra que se continúa reafirmando sólida e incontestable con el paso de los años, una obra bien hecha realizada por un arquitecto silencioso y silenciado cuyo reconocimiento, como para muchos de los arquitectos de posguerra, tardó en llegar. Sin duda, la arquitectura de hoy tiene margen para matizar y extraer de la acusada personalidad de estos arquitectos y sus trabajos las claves que les permitieron enfrentarse a una época confusa, como la actual.
Para descifrar la esencia de la arquitectura de Cabrero es necesario seguir los argumentos de un discurso siempre coherente y sacar a la luz los rasgos individuales con los que este personaje único logró concretar un trabajo creativo, riguroso, honesto y sabiamente enriquecido por la racional interiorización de influencias tanto próximas como exteriores.
Tras la aproximación a la arquitectura italiana y la pintura metafísica, y a la vuelta de su revelador viaje a Italia (1941), llegó el éxito de la Casa Sindical (1950-51). Cabrero materializa con un riguroso prisma multiperforado de ladrillo la afirmación de una idea al ensayar a gran escala la retícula como un orden válido, geométrico, material y constructivo. La arquitectura española comienza a vislumbrar con Sindicatos un modo sistemático de construir, la superación del historicismo y la afirmación de un nuevo camino.
Durante los años 50 y 60, tras establecer un mayor contacto con las corrientes internacionales, pudo llevar a la práctica las nuevas lecciones aprendidas -ahora con acero, cristal y ladrillo- en una época a la que se refería como constructivista. Una década después de Sindicatos, Cabrero vuelve a enfrentarse a la Castellana en el diario Arriba (1961-62). A pesar de emplear una nueva materialidad, sigue empleando la retícula y manteniendo la sinceridad constructiva que reconoce sólo problemas de construcción y no de forma -enunciada ahora bajo la máxima miesiana-.
El modo personal de hacer arquitectura con el que Cabrero recurre a la fuerza de lo abstracto como plástica, adquiriendo un resultado visual bien legible, siempre debe verse junto a su intención de manejar los objetivos e instrumentos universales de la disciplina. Con el ensayo y evolución del sistema reticular, desde el volumen multiperforado de Sindicatos hasta la limpia retícula de acero del diario Arriba, consigue revelar simultáneamente la dinámica de la propia estructura y de la función haciendo elocuente el contenido en el propio rigor de la definición geométrica del edificio. Se trata de una sistemática de lo rítmico y lo seriado, de la definición exterior de la estructura del edificio como parámetro de intención racional y constructiva con los que aunar estética y construcción.
Cabrero demostró su capacidad de explorar los principios universales de la arquitectura para resolver los problemas de su época y ayudar a la arquitectura española en la búsqueda de la modernidad pendiente. La arquitectura actual debe saber revisar igualmente estas herramientas válidas, desarrollarlas con la tecnología y necesidades actuales y aplicarlas con igual sabiduría para poder enfrentarse al reto presente.
Palabras clave: Cabrero, retícula, Sindical, Arriba, instrumentos.
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