El concepto de innovación, como resultado de la acción empresarial, es revisado como consecuencia de la participación de actores externos a las organizaciones empresariales en los procesos de generación de nuevas ideas. Esta realidad confiere a la innovación un carácter social, que es factible por la existencia de ciudadanos activos, informados, creativos y propensos a colaborar, y que ofrece nuevas alternativas para la búsqueda de soluciones a las necesidades de la población. El texto describe una nueva realidad en la que las organizaciones e individuos colaboran en sistemas abiertos y amplios para compartir conocimientos en estructuras organizativas en las que adquieren un protagonismo similar. Esta nueva forma de describir cómo surge la innovación es propia de una economía reticular, donde los diferentes agentes se conectan y colaboran en red.
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