En el presente artículo se intenta poner de relieve la importancia de las actividades de mantenimiento más habituales que se llevan a cabo en el transformador, tales como inspección visual y análisis de gases disueltos (AGD), así como diferenciar esta actividad de mantenimiento de la inspección oficial obligatoria, según RD 3275/1982, que hay que realizar al menos cada 3 años. Un mantenimiento adecuado a las características del transformador conseguirá un mayor rendimiento de la inversión mediante el alargamiento de la vida útil del equipo y la ausencia de paradas no programadas, en la medida de lo posible.
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