La situación actual de los juicios por mala práctica dental es, desgraciadamente, un hecho cotidiano que no puede permanecer ignorado. No hay que considerarlo como un fenómeno que afecta sólo a aquellos dentistas que aplican tratamientos por debajo de la calidad media aceptable. Cada vez existe menos correlación entre el número de procesos que se plantean por asistencia incorrecta y la calidad del tratamiento administrado. Si el odontólogo normal no efectúa los pasos necesarios para adecuar su ejercicio profesional a los estándares impuestos por el paciente actual, el número de procesos por mala práctica dental continuará aumentando independientemente de la calidad del tratamiento administrado. El dentista puede y debe desempeñar un papel más importante en los esfuerzos que se realizan para asegurar que un tratamiento dental correcto sea protegido por la ley.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados