Para conseguir la anestesia de la región en que hay que operar es necesario que el líquido anestésico entre en contacto con los filetes nerviosos encargados de su sensibiidad; así, pasados unos minutos necesarios para que actúe el anestésico, se suspenderá temporalmente la conductibilidad nerviosa y con ella el dolor provocado por la operación. En las intervenciones que reclama la cirugía buco-facial y odontológica, para alcanzar el fin deseado hay que introducir el líquido anestésico en el interior de los tejidos con ayuda de jeringuillas. En odontología la necesidad de practicar constantemente inyecciones a mucha presión en tejidos densos exige instrumental adecuado. Las jeringuillas metálicas han resuelto el problema por su duración indefinida y fácil esterilización. Estudio de las inyecciones según el tejido en que se practican: inyección intrapulpar, intraarticular, subgingival, intraósea.
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