Señala como objetivos de la política presupuestaria para 1995 la reducción del déficit público y el estímulo a la inversión con el fin de potenciar la creación de empleo. La consolidación presupuestaria es imprescindible para evitar tensiones inflacionistas y presiones al alza sobre tipos de interés y se pretende acometer sin aumentar la presión fiscal ni renunciar a los niveles de protección social alcanzados. El estimulo a la inversión de aborda, en su opinión, con medidas que abaratan los costes laborales, incentivos fiscales de apoyo a la inversión y creación de empleo y estabilizando el gasto de inversiones publicas.
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