Un escenario tan cotidiano como la hora de la comida puede muy bien servir para una profunda reflexión pedagógica, para poner en evidencia la distancia entre aquello que pensamos y aquello que hacemos. Nuestra actitud nos delata, a la vez que transmite unos valores que, quizá, no contribuyan al aprendizaje, al desarrollo y a una sana autoestima.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados