Este país nuestro es todavía el país para la gente que escribe "bonito". Para las vedettes literarias. Para los mistinguettes de la prosa o del verso. Basta que una persona, cualquiera que ella sea, le guste mostrar sus extremidades expresivas -sus buenas y suculentas cláusulas como pantorrillas bien conservadas a pesar de la edad para que a todos, o a casi todos los lectores colombianos se les haga la boca agua. Cuestión de candilejas.
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