Los hombres nos pasamos la vida entera hablando de cosas que no tienen fin. Cuanto menos fin tienen las cosas de que hablamos, más hablamos de ellas. Hablamos de nosotros mismos; de otros seres: humanos, animales y vegetales; de hechos, fenómenos y circunstancias; de ciencia, de ideas; y en fin y sobre todo de lo inmemorialmente inexplicable.
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