El hombre ha tenido siempre una conciencia despavorida de sí mismo. Ya Homero hacía decir a Zeus en la Ilíada: "No existe ser más desdichado que el hombre entre cuantos respiran y se arrastran por la tíerra". Nosotros no hacemos excepción a este pesimismo antropológico.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados