El lunes 10 de septiembre de 1877 se encontró una tumba a la derecha, o lado del Evangelio, del Altar Mayor ( de la Catedral de Santo Domingo), de la que se extrajo una caja de plomo... Ahí se halló, dice el acta, una bala de plomo del peso de una onza más o menos. La inferencia casi natural ha sido la de que esa bala es la que se había enquistado en el cuerpo viviente de aquel cuyos restos se habían reunido ahí, y que en el proceso de descomposición la bala había caído al fondo de la caja.
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