He conocido extrañas enfermeras de Bondad. ¡Las he visto besar al enfermo, atender al anciano, darle dulces al demente! ¡Las he mirado, en la noche, oscuras y tristes, rodando sillas de ruedas cerca al mar! ¡He conocido los gordos pontífices de la, Bondad, la pequeña anciana de cabellos grises, el sacerdote de la vecindad, el famoso poeta, la madre, los he conocido a todos! los he mirado, en la noche, oscuros y tristes, pegando carteles de misericordia sobre rígidos postes en desesperación.
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