Durante generaciones hemos mantenido la escuela centrada en los libros, en un verdadero aislamiento social. Después descubrimos la comunidad y, con gran entusiasmo, tratamos de utilizar sus diversos recursos para enriquecer nuestros programas académicos. En los últimos años, los profesores han hecho mucho por llevar la comunidad al interior de la escuela, y a los escolares al seno de la comunidad. Sin embargo, en ese mismo proceso de tender, académicamente, un puente entre la comunidad y la escuela, hemos llegado a descubrir que la simple información sobre la comunidad es insuficiente. En este artículo se pretende fundamentar el centro educativo comunitario, para fijar luego algunos de los objetivos que con el pretendemos ; objetivos que, aisladamente, la escuela no puede lograr, pero si se pueden conseguir con la adecuada relación escuela-comunidad. Finalmente exponemos las fases que se han de seguir para lograr un centro abierto a la comunidad.
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