Pedro Sánchez se va a someter este martes a la investidura con un acuerdo que, de momento, no le sirve para ser presidente, pero que sí le vale para conservar la iniciativa en la carrera hacia la Moncloa. Un acuerdo con el que consigue consolidar su liderazgo, tanto dentro como fuera del partido, y con el que esquiva el abrazo de Podemos. Sánchez se coloca así como líder del centro político y redobla la presión hacia la formación morada para que, tarde o temprano, se abstenga y dé luz verde a la investidura. Y mientras, Albert Rivera recupera la visibilidad perdida tras los decepcionantes resultados del 20-D. Eso sí, aceptando casi íntegramente el programa de un Sánchez al que el acuerdo le ha salido barato.
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