Un gran número de estudios han testimoniado, la relación del apiñamiento delos incisivos inferiores con los terceros molares inferiores, habiéndose llegado a conclusiones conflictivas. Basadas en estos estudios y en el juicio clínico del autor, parecen estar implicados un gran número de factores que no justifican la extracción masiva de los terceros molares, ya que no es más que una posible causa de apiñamiento. El patrón morfogenético, los cambios evolutivos y la forma, tamaño, posición en el espacio, función, crecimiento, incrementos y dirección de crecimiento rotacional mandibulares constituyen zonas esenciales para estudio en toda investigación encaminada al apiñamiento de los incisivos. Además, han de ser consideradas el grado de sobremordida y de mordida abierta, discrepancias en el tamaño de los dientes y los efectos de la terapia ortodóncica. En nuestro estudio particular se observaron ciertas tendencias. Los molares erupcionados tienen un índice avanzado de calcificación. Las mujeres tienen índice mayor impactación, manifestando así el dimorfismo sexual. La extracción premolar durante la terapia no aumenta de manera significativa la erupción del tercer molar. Ninguna de las mediciones cefalométricas en el estudio inicial registra diferencia entre los terceros molares erupcionados y los impactados. El ángulo goniaco es más obtuso en los molares impactados. El ángulo del plano mandibular es también más alto. En el grupo con erupción de molares el espacio es mayor entre el límite anterior del ramus y el segundo molar. La dirección y la cantidad de crecimiento son determinantes fundamentales de la erupción posterior o de la impactación. Ningún parámetro pronosticador podría hallarse sobre la cefalometría inicial para la condición definitiva del tercer molar. Basado en lo anterior, se presenta el argumento para considerar los posibles efectos perjudiciales de las extracciones rutinarias sobre una base arbitraria.
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