La participación de los ciudadanos en la vida del Ayuntamiento y la descentralización en la gestión de las tareas municipales eran sin duda dos de los objetivos más característicos del equipo entrante en 1979. La participación del vecindario era, además, una necesidad que debería garantizar tanto la detección de los problemas más acuciantes del municipio como su solución de acuerdo con los intereses de los afectados. Y la descentralización, que habría de conferir un papel más significado a las Juntas Municipales de Distrito, un camino para hacer más eficaz, y también más próxima a los vecinos, la tarea del Ayuntamiento.
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