La peor pesadilla de la ciudad de hoy es el ataque terrorista, pero es una pesadilla de tiempos 'de paz', al menos relativa. Aunque se libró en espacios inabarcables -estepas infinitas, desiertos de arena y agua-, la mayor de las guerras, la Segunda Guerra Mundial, comenzó y terminó con la destrucción de la ciudad. Se puede narrar su historia a través de un puñado de libros esenciales con nombre de ciudad: Stalingrado, Berlín, Hiroshima... Nunca las ciudades sufrieron tanto. Nunca fueron tan vulnerables. Nunca fueron tan fuertes.
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