El 22 de junio había comenzado el desembarco norteamericano en Daiquiri. Los recién llegados avanzaron hacia Santiago de Cuba y su marcha no supo ser frenada por el general Linares. Al tiempo, el almirante Cervera no encontraba la oportunidad de abandonar el puerto de Santiago y juzgaba más atinado desembarcar la artillería ligera y las dotaciones para combatir en tierra; pero su voluntad contaría muy poco porque fue puesto a las órdenes de Ramón Blanco, capitán general de Cuba, que en La Habana apenas se enteraba de lo que ocurría en el resto de la isla. Se entraba de esta manera en la semana decisiva de la guerra hispanonorteamericana.
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