El excedente económico, en forma de renta feudal percibido gracias a prerrogativas judiciales, legales y de gobierno, sobre comerciantes y artesanos, adoptó en las ciudades medievales la forma de exacciones fiscales, imposiciones reales o impuestos concejiles. Los sistemas empleados para la obtención de las rentas artesanales fueron por tanto variados: afectando a las personas, a la producción o al tráfico comercial. El autor del presente trabajo realiza un análisis de los primeros mecanismos, estudiando a nivel del artesanado de la ciudad de Murcia, en los siglos XIV y XV, las repercusiones de unos impuestos pensados para el ámbito de toda la corona castellana y aún para toda la sociedad feudal.
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