Valencia, España
Villanueva de la Cañada, España
En las últimas décadas la ozonoterapia se está utilizando cada vez con mayor frecuencia en medicina humana. Actualmente se emplea para tratamiento de heridas complicadas, arteriosclerosis, fibromialgia, hernias discales, artrosis, e infecciones recurrentes.
En veterinaria, extrapolando los usos que se le dan en humana, se ha transformado en una herramienta más, utilizada por clínicos equinos y de pequeños animales tanto en la práctica ambulatoria como en los hospitales de referencia.
Debido a la escasa cantidad de publicaciones científicas en el mundo de la veterinaria, es frecuente encontrar protocolos no cotejados y errores a la hora de ejecutarlos, que conllevan resultados no esperados o la aparición de efectos secundarios indeseables.
En medicina equina se emplea principalmente en patologías de sistema musculoesquelético, retrasos en la cicatrización, necesidades de mayor aporte de oxígeno a los tejidos, o modulación del sistema inmune.
El ozono medicinal se obtiene mediante oxígeno y un generador médico que utilizando energía produce una mezcla gaseosa de ozono y oxígeno. Dicha mezcla, empleada por la vía de administración y con las dosis y protocolos adecuados, pone en marcha una serie de mecanismos bioquímicos en el organismo, promoviendo entre otros efectos: mejoras en la perfusión tisular, estimulación del sistema antioxidante endógeno, regulación del sistema inmune, o activación de factores plaquetarios.
En este artículo se pretende asentar unas bases de la efectividad y el uso racional de esta terapia en la clínica equina, con el fin de fomentar un uso protocolario y riguroso de la misma. Maximizando los beneficios y minimizando los posibles efectos adversos.
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