El comercio de soja y la inmigración china son dos campos nodales de las relaciones sino-argentinas. Las políticas comerciales de cada país guían las ventas de soja, mientras que la política migratoria argentina busca controlar el flujo inmigratorio chino. Sin embargo, la creciente influencia de empresas y migrantes chinos en Argentina permea funciones asignadas al Estado. Pese a esto, el gobierno sudamericano todavía cuenta con capacidad para ejercer una influencia restrictiva significativa sobre los actores no estatales �legales o clandestinos�, a través de su papel dominante en la alianza con las empresas transnacionales y la potestad de controlar el flujo migratorio.
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