Carlos Obregón es uno de los poetas colombianos menos leídos y estudiados. Miembro de la generación de Mito, es uno de los pocos poetas de nuestra tradición preocupado por la vivencia mística, marcada por la experiencia del tiempo, el exilio y el silencio. Este artículo lo lee a partir de tres símbolos decisivos en la conformación de su universo: el mar, el viento y el árbol. Intenta desentrañar la riqueza y dificultad de una poesía que pretende el silencio y que transita en los contradictorios espacios de una visión que, al mismo tiempo, exalta y niega la realidad del mundo contemplado por el poeta.
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