Sevilla, España
A lo largo de milenios el Mediterráneo fue un espacio de comunicación más que de aislamiento, pero en los primeros siglos del Ier milenio a. C. se dieron las condiciones oportunas para que comunidades procedentes de Oriente surcaran el mar de un extremo a otro para afrontar la aventura colonial. De un lado, en Fenicia, el desequilibrio demográfico, la falta de recursos y la presión de estados poderosos como Asiria, fueron factores que estimularon el fenómeno colonial. De otro, el sur de Iberia, un territorio extenso, poco poblado y con un nivel de desarrollo sociopolítico inferior, ofrecía numerosos atractivos, especialmente materias primas, convirtiéndose en una especie de El Dorado.
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