La tercera semana de mayo fue de enorme incertidumbre y tensión tanto para España como para Estados Unidos, enfrentandos por la guerra desde hacía un mes. Los norteamericanos preparaban un desembarco y habían tanteado las defensas de algunas zonas de Cuba, próximas a La Habana, hallándolas mejor defendidas de lo que les informaban los independentistas. Pero la clave era la escuadra de Cervera que constituía la última esperanza española y la única inquietud norteamericana. Cervera la había metido en Santiago para aprovisionarla de carbón y los norteamericanos tardaron una semana en hallar su pareadero y en bloquear aquel puerto. Se abría el penúltimo capítulo de la historia del Desastre.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados