México
Que las adolescentes pobres no estudien o no concluyan sus estudios parecería que no es un hecho que llame la atención; es casi esperable y más aún si se trata de adolescentes embarazadas o madres. ¿Porqué?Quizá porque es una pauta que responde a expectativas “naturalizadas”:más temprano que tarde formarán pareja y tendrán hijos.Pero, ¿quiénes sostienen estas expectativas? ¿Son las únicas que prevalecen en torno a los proyectos de vida de dichas adolescentes? ¿Qué obstáculos existen para que estudien? ¿Cuáles son las consecuencias derivadas del hecho de no estudiar?Estas interrogantes nos motivaron a elaborar este trabajo que trata de develar algunos prejuicios respecto a la educación de las adolescentes de sectores populares que se embarazan o son madres.La educación es un derecho, pero también una necesidad que no está satisfecha para importantes grupos de la población. Y en la medida en que es un derecho, implica obligaciones de la sociedad al respecto. Y en este sentido nos preguntamos si al quedar excluidas del sistema educativo se están vulnerando los derechos de esas jóvenes.
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