En este artículo se analiza la reacción de los médicos colombianos de finales del siglo XIX frente a lo que ellos consideraron el aumento del número de enfermos de lepra en Colombia. Basándose en un censo defectuoso, los médicos exageraron los datos de contagiados con el fin de medicalizar la enfermedad, puesto que en esa época el cuidado de los enfermos estaba en manos de organizaciones filantrópicas. Se examina la actitud de los médicos frente a la lepra en relación con la necesidad de reforzar su autoridad cultural, desplegando su competencia científica frente a otros grupos sociales y de construir una medicina nacional que les diese visibilidad a escala internacional. Los médicos encontraron justificación adicional para su actitud en las nuevas teorías bacteriológicas, que calificaban a la lepra como una enfermedad altamente contagiosa y peligrosa. En este mismo período, la medicina se convirtió en una profesión en Colombia: se estabilizó su enseñanza en la Universidad Nacional y se crearon sociedades y academias médicas que contribuyeron a la profesionalización de la actividad. Por lo tanto, la lepra fue utilizada por la comunidad médica colombiana en el proceso de construir su autoridad y de aumentar su poder profesional
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