Fuera de España, los emigrantes cambian: la mayoría pasa del mundo rural del que procede al mundo industrializado y se integran en la clase obrera. Esto repercute en sus hábitos religiosos. antes, cuando estaban en España, un 53 por ciento iba a misa todos los domingos. Ahora, aún teniendo misas en español, va menos de un 10 por ciento. Y un 91 por ciento afirma que se puede ser buen cristiano sin ir a la iglesia. Un 69 por ciento sigue rezando. Estos son algunos de de los resultados de una investigación de Mercé Roca de Van den Wyngaeret que ha condensado en este reportaje, que obtuvo el premio El Ciervo 1974.
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