Bien poco hay en la política que le interese. Por eso, cuando la nombro descendiente de Antonio Maura, aquel diputado del XIX, me lo solventa: "yo desciendo más directamente de Bartolomé Maura, que de los dos era el que mejor pintaba". Se conoce muy bien, y esa honestidad para consigo es la que nos la pone aquí, histórica y sin un aspaviento, pidiéndole un café al camarero como quien pide un espejo para probarse una pamela. Abierto el tablero y tirados los dados, resulta que responde con respuestas de juego, y el aire de la entrevista se dulcifica.
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