Las encuestas vaticinan un reñido resultado electoral en medio de un panorama político cambiante, atomizado e impredecible. Que un partido gane o pierda dependerá de que logre convencer a una mayoría de ciudadanos, pero también de que el candidato resulte convincente. Su edad, su físico o su indumentaria provocan un efecto en el votante. Y en un momento en el que los españoles han dejado claro que no quieren repetir las fórmulas del pasado, los jóvenes, guapos y modernos son quienes mejor encarnan el nuevo ciclo cuyo camino ya les señalaran en las europeas. El asunto parecería frívolo si no fuera tan serio. El lenguaje no verbal puede llegar a ser tan importante como un discurso. Y el medio de difusión, también. Ya sea una tertulia televisiva o una revista de moda.
Se trata de llegar al mayor número de personas posible. Porque nunca se sabe dónde están los votos.
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