10 23–29 de marzo de 2015. nº 1102 Se la jugó al todo o nada y ha ganado. Susana Díaz, tras la arriesgada decisión de adelantar elecciones autonómicas en Andalucía, ha alcanzado su objetivo. Y lo ha hecho en primerísima persona, guardando las distancias con el PSOE de Pedro Sánchez. Por un lado, ha conseguido no sólo su tan ansiada validación en las urnas, sino también aguantar el tipo, frenando mejor de lo esperado la irrupción de las nuevas formaciones críticas –Podemos, que ha perdido algo de fuelle, y Ciudadanos, la gran sorpresa–, hundiendo al PP de Moreno Bonilla, la apuesta personalísima de Mariano Rajoy. Con sus 47 escaños bajo el brazo, los mismos que en 2012, y tras dos años de gestión al frente de la Junta, Díaz, aunque lejos de la mayoría absoluta, afronta la nueva legislatura sin necesidad de pactos de Gobierno, convirtiéndose así en pieza clave de la política nacional.
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