Es uno de los pocos imprescindibles en el entorno de Mariano Rajoy y, desde hace un mes, sus ojos, boca y oídos en el PP. Y aunque no recorra los platós o estudios de radio proclamando el discurso de la estabilidad frente al caos, es quien marca el paso a la rejuvenecida plantilla de portavoces. Jorge Moragas es el hombre orquesta, el que afina la agenda del presidente y el que ejerce de hilo de transmisión entre el Gobierno y el partido ahora que la recta final de la legislatura exige interpretar una misma partitura. Tras el pistoletazo de salida a la elaboración del programa electoral durante la Conferencia Política, el jefe de campaña tiene ante sí dos retos; frenar la sangría de votos de los últimos comicios para que el líder conservador continúe cuatro años más en el poder y salir airoso de la hazaña. Porque al diplomático barcelonés le gusta la política y su futuro aún está por escribir.
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