La llegada a la presidencia de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión (CIRT) de un empleado de alto nivel de TELEVISA, fue un símbolo claro de la fortaleza política que se le quiere dar, en los inicios del sexenio, al máximo órgano representativo de los industriales de los medios electrónicos. Para la radio estatal, educativa, cultural y universitaria significó un periodo de altibajos.
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