Madrid, España
El injerto es una de las técnicas más prometedoras para sustituir el bromuro de metilo. Es una técnica muy respetuosa con el medio ambiente si la comparamos con otras, como puede ser el cultivo sin suelo. También es una técnica de la que cabe esperar una respuesta clara, si el portainjerto está bien elegido, cosa difícil en el caso de técnicas como la biofumigación o la solarización en las que la respuesta es muy variable dependiendo de factores como las dosis, el tipo de estiércol, el grado de evolución, etc., en el caso de la primera, y de la época, el tiempo de aplicación, el tipo de suelo, el plático de cobertura, etc., en el caso de la segunda.
El empleo de injerto en el caso muy frecuente de suelos con alto grado de infestación con nematodos puede ser una solución muy interesante cuando no tenemos cultivares resistentes y los agricultores desean seguir empleándolos por el buen resultado comercial que obtienen. En la zona centro de España el cultivar más empleado es Serena, que no tiene resistencia y que cuando se repite varios años en un mismo suelo acusa fuertemente este problema. Hasta ahora, los horticultores han resuelto su problema desinfectando con bromuro de metilo, pero este producto, debido a los daños que se supone causa al medio ambiente, dejará de comercializarse en los países desarrollados a partir de finales del año 2004, por lo que hay que buscar alternativas lo menos traumáticas posible.
En este trabajo se comparan cuatro portainjertos de los que hay referencias en otras cucurbitáceas en lo que a compatibilidad se refiere. Shintoza (Cucurbita maxima X Cucurbita moschata), Squash (Cucurbita pepo), Gourd Black Seed (G.B.S.)(Cucurbita máxima) y una selección de Cucurbita ficifolia (C.F.) El injerto se realizó en un semillero comercial de Almería, que tiene experiencia en la realización de injertos en sandía y con el sistema habitual en esa especie: injerto de aproximación. Se plantaron como testigo plantas del mismo cultivar producidas en el mismo semillero en las mismas condiciones que alas injertadas.
El injerto reduce precocidad, pero la producción final se vio claramente incrementada. La producción con el portainjerto que mejores resultados dio, Shintoza, se incrementó en un 32% con respecto al testigo. Las producciones con los otros tres portainjertos (Squash, G.B.S. Y C.F.) se vieron incrementadas en un 15% con respecto al testigo con el que se obtuvieron 26,49 kg*m2.
El injerto no tuvo influencia sobre la calidad, el sabor era similar en los pepinos obtenidos en las plantas injertadas que sin injertar. El tamaño y la forma eran también similares. Los parámetros cualitativos medidos tampoco mostraron diferencias entre plantas injertadas con diferentes portainjertos.
El diámetro del cuello de la planta era diferente según el portainjerto utilizado, pero en todo caso siempre era superior al diámetro del cuello de las plantas no injertadas.
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