En ciertos segmentos de la población existe cierta preocupación acerca de si los campos electromagnéticos (radiaciones) pueden resultar nocivos para la salud, que se traduce en un rechazo a la colocación de antenas en ciertos lugares. Sin embargo, no hay ninguna evidencia científica de que, convenientemente utilizados, puedan resultar nocivos; más aún, sus beneficios son evidentes pues sin ellos no existirían las comunicaciones móviles, la radio, la televisión, etc., e incluso se utilizan para ciertas pruebas diagnósticas y para ciertos tratamientos médicos que salvan muchas vidas.
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