Hay un viejo dicho que afirma que la unión hace la fuerza. Y en ello debían de estar pensando tres investigadores de la prestigiosa Universidad de Berkeley, en California, adscritos a su Laboratorio de Ciencias Espaciales, cuando crearon el proyecto BOINC. Este onomatopéyico termino proviene de las siglas en inglés Berkeley Open Infraestructure for Networking Computing, que puede traducirse por algo similar a Arquitectura Abierta de Berkeley para Procesamiento en Red. Sus coordinadores, David P. Anderson, Rom Walton y Charlie Fenton, desarrollaron un programa informático que permite a usuarios y organizadores de todo el mundo aportar su grano de arena en el estudio de los más variopintos proyectos científicos, al aprovechar una parte de la capacidad de procesamiento de sus equipos informáticos.
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