El teatro ha sido siempre un secreto; un secreto de hombres de teatro que durante generaciones ha pasado de padres a hijos. La tecnología teatral consistía en recetas de ingenieros y tramoyistas dentro de la concepción global de la escenografía. En la actualidad, el responsable de este trabajo es el escenógrafo. Durante los siglos XIX y XX fue el pintor decorador. En los siglos XVII y XVIII, los magos escargados de estas maravillas fueron llamados ingenieros, pues a ingeniar, y a los ingenios se dedicaban. Eran hombres ilustrados en ciencias y letras. La simbiosis humanista les facilitó el trabajo con los dramaturgos y con los músicos compositores. En España triunfó la comedia y el teatro recitado, en el resto de Europa el melodrama y la ópera.
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