Es actualmente incuestionable que la práctica deportiva habitual y adecuada al nivel físico individual genera salud en campos tan diversos como la prevención de enfermedades degenerativas cardiovasculares, osteomusculares, metabólicas y un largo etcétera. El ejercicio físico regular puede ser un antídoto frente a los males derivados de la mecanización creciente, el sedentarismo, el estrés y el abuso de sustancias tóxicas.
La sociedad española está especialmente sensibilizada en ese sentido y una política encaminada a mejorar la calidad de vida debe pasar por la potenciación de la práctica deportiva en general.
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