Tras un período de evidente distanciamiento, CiU y ERC alcanzaban finalmente un acuerdo para la convocatoria de unas elecciones adelantadas y plebiscitarias, en la que ambas partes renunciaban a sus planteamientos básicos y dejaban muchos flecos por resolver en los nueve meses que quedan por delante. Unió, el socio democristiano de CiU no parece tener claro su deseo de independencia, mientras que la CUP e ICV se muestran distantes y reticentes a este acuerdo. El Gobierno ya amenaza con "dureza" en el futuro y los socialistas acusan a Mas de "fracasar" en su gestión, en un año con múltiples citas ante las urnas.
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