Bomba nuclear en el PSOE. Y, de nuevo, procedente de Sevilla. Con su decisión de hacer volar por los aires el pacto de Gobierno en Andalucía y adelantar elecciones, Susana Díaz ha estrenado 2015 con un espectacular órdago a la grande en Madrid. Un órdago que le ha devuelto, de una tacada, las riendas del partido y de sus tiempos, así como el respaldo de la mayoría de los barones territoriales, poniendo en evidencia la debilidad del secretario general socialista. Tras apenas seis meses de una gestión rompedora pero cuestionada, Sánchez, parapetado en su núcleo duro, ha perdido buena parte de los apoyos que en su momento lo auparon, con la excepción, quizás, del extremeñp fernández Vara y del asturiano Javier Fernandez. Mientras, chaconistas, zapateristas, históricos -encabezados por Felipe González- y pesos pesados territoriales se han sumado a los sectores madinistas para volver a apostar por la opción Susana. Una opción que tiene su clave en las elecciones municipales y autonómicas del 25 de mayo, a las que la lideresa andaluza podría llegar el olor de multitudes, tras aprobar -se prevé que con notable alto- el examen de las urnas en Andalucía.
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