La educación por siglos ha tenido un carácter dogmático, rígido, autoritario, despersonalizado, ha sido utilizada como un instrumento para enseñar a obedecer. En la educación tradicional el educando es sólo un sujeto pasivo, al cual nunca le enseñaron a cuestionar, indagar, buscar el porqué de las cosas, solamente lo instruían para reproducir los conocimientos y los valores tradicionales de la sociedad. Es una educación descontextualizada de su cultura y momento histórico por lo tanto es indiscutible que no prepara al individuo para afrontar los problemas del presente y del futuro. En la contemporaneidad se hizo necesario la reconceptualización de las teorías y prácticas educativas despojándola de tradicionalismo para convertirse en un proceso activo, reflexivo, democrático, comunicativo, permanente, flexible, creativo, personalizado.
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