Barcelona, España
En la cristiandad medieval, a pesar del dogma del comienzo temporal del mundo, confirmado por la tradición patrística, se discutió si es concebible un mundo eterno. Boecio de Dacia, en su Tratado de la eternidad del mundo, afirmaba que la Filosofía de la Naturaleza debe rechazar que el mundo tuviera un comienzo temporal, y sustentar que la creación no es posible, aunque lo contrario de las dos tesis debe mantenerse por la fe. En la Facultad de Teología de la Universidad de París, en cambio, se enseñaba que no es posible que el mundo haya sido creado desde la eternidad, porque racionalmente se prueba que es temporal, tal como se lee en la Biblia.
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