El sexo de un organismo representa un agregado de características genéticas, anatómicas, fisiológicas y de comportamiento que conforman la masculinidad o femenidad. El desarrollo de la sexualidad o la diferenciación sexual en un mamífero es un proceso gradual que comienza con el establecimiento del sexo genético en la fecundación: los cigotos masculinos tienen un cromosoma X y un cromosoma Y, y los femeninos dos cromosomas X. El sexo genético dirige entonces la diferenciación primaria o gonadal determinando la formación de ovarios o testículos (sexo gonadal) a partir de un blastema indiferenciado. Los testículos u ovarios así formados secretan a su vez las hormonas necesarias para la diferenciación secundaria o extragonadal (sexo fenotípico) formándose así las genitalias interna y externa. La última fase es el establecimiento y mantenimiento de los patrones morfológicos y funcionales característicos de cada sexo que afectan virtualmente a todo el cuerpo.
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